Inicio / Opinión / Sin Maquillaje / Pedagogías de la crueldad en vivo y en directo

Pedagogías de la crueldad en vivo y en directo

ds sm3

Síguenos en Google News

Bombardeos israelíes permanentes a viviendas, hospitales y escuelas en Gaza con enfermos, mujeres y niños dentro. Tours desde Israel para ver los ataques como si fueran espectáculos y participar de la destrucción de ayuda humanitaria bloqueada. Aniquilamiento de civiles en Irán por bombas israelíes sobre edificios de viviendas para deshacerse de científicos y mandos militares.

Ataque estadounidense a Irán por pedido de Israel. Redadas brutales contra migrantes irregulares y regulares, miles de adolescentes trans privados de servicios sanitarios y documentación acorde con su identidad de género, soldados y soldadas trans de baja de las fuerzas armadas, senadores tirados al suelo y arrestados, la Guardia Nacional activadas contra la población que protesta.

A la vez, recortes presupuestales a la cooperación internacional desde la Casa Blanca sin importar que mueran niños con enfermedades graves en los países más pobres del mundo; mientras, por otro lado, se exige a los países de Europa –esos de los que dijo Trump que le besaban el culo– para que gasten cinco por ciento de su presupuesto en comprarle armas, después de imponerles aranceles.

En Argentina, recorte de pensiones, ayudas y medicinas para jubilados, severa represión policial contra ellos cuando reclaman en las plazas públicas, cambios legales para detener a ciudadanos sin autorización judicial, ataques físicos contra periodistas que cubren las protestas, avalanchas de procesos judiciales contra ellos, insultos y agresiones verbales desde la propia presidencia de la república.

Endurecimiento en ese mismo país de las leyes migratorias para hacer más difícil aún la vida a los ciudadanos extranjeros, y en paralelo, la firma de un acuerdo con el estado genocida de Israel para que sus ciudadanos que decidan ir a vivir a la Argentina reciban no solo las pensiones que se les niegan o recortan a los propios argentinos, sino toda clase de ayudas y subvenciones.

Coordinación de la Internacional Cristofascista desde Washington con los gobiernos y parlamentos de Reino Unido, Australia, Portugal, España, Italia, Hungría, Polonia, Argentina, Perú, entre otros, para promover leyes y emitir sentencias judiciales que anulen, menoscaben o recorten los derechos que protegen a las personas trans o a las mujeres víctimas de violencia de género.

En Perú, por ejemplo, una andanada de proyectos de ley promovidos por los congresistas y agentes globales antiderechos Alejandro Muñante y Milagros Jáuregui de Aguayo, ambos rabiosos fundamentalistas evangelicales pro Trump. Ya han conseguido prohibir el uso de baños públicos de mujeres a mujeres trans y ahora buscan castigar con altas penas de cárcel a mujeres que desistan de denuncias por agresión.

Para ello, promueven campañas de desinformación, con datos falsos, afirmaciones anticientíficas y tergiversadas, bulos y llamados a la acción violenta en alianza con desinformadores internacionales como los argentinos Agustín Laje y Nicolás Márquez, entre otros de las llamadas Fuerzas del Cielo, quienes no dudan en promover desde el entorno de Javier Milei discursos de odio.

Todos ellos, además, aliados al alcalde de Lima Rafael López Aliaga –quien al iniciar gestión derogó toda la normativa contra la discriminación por razones de orientación sexual e identidad de género–, son socios políticos de los dirigentes de PP y Vox en España, la derecha y ultraderecha aliadas que han aplicado retrocesos en las leyes de protección LGTBIQ+ en las comunidades de Madrid y Valencia.

Y estos, a su vez, asociados o financiados (VOX recibió 6,5 millones de euros para su campaña de 2023) por el tirano húngaro Viktor Orban, que ha prohibido las marchas del Orgullo en su país y ha desatado una feroz persecución contra las personas LGTBIQ+, en especial las mujeres trans, perfectamente alineado con lo que ha hecho Vladimir Putin en Rusia y lo que viene ocurriendo en Polonia.

Como se puede apreciar, todo está concatenado, concertado, coordinado. Esa es la verdadera agenda global. 

Si tuviéramos una palabra o una frase para describir y conceptualizar esta multiplicación del mal y deshumanización profunda que vivimos, frente a nuestros ojos, mediante violencia, agresión, ataque artero, recorte de derechos, represalia, indolencia, todo especialmente ejercido contra poblaciones minoritarias y vulnerables, sería la que usa Rita Segato: “Pedagogías de la crueldad”.

Ella las ha definido como aquellos “actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas”. Es decir, una continua y ejemplarizadora “repetición de la violencia”, que tiene por objetivo y efecto normalizar algo que no es normal por deshumanizante, con el goce que suele producir en unos ver el sufrimiento de los otros.

Segato ha situado estas pedagogías en el contexto de las relaciones de género y del patriarcado, en tanto la masculinidad “está más disponible para la crueldad” en función de sus procesos de socialización y entrenamiento para la vida, su formación integral; se fundamentan precisamente en ese tono beligerante, impersonal, cruel y carente de empatía de la masculinidad machista.

Ese es el medio. Pero las pedagogías de la crueldad tiene un objetivo. Buscan instalar a sangre y fuego una enseñanza en la humanidad: del capitalismo salvaje no hay escapatoria. Las disidencias –del género, por ejemplo– no van a subvertir su orden, su codicioso modelo de producción, en el que necesitan a las mujeres de vuelta a las casas para seguir pariendo y criando gratis mano de obra barata.

Los maestros de esta pedagogía suelen ser políticos, comunicadores, líderes religiosos, influencers. Pueden enseñar con las palabras, pero sobre todo con el ejemplo. El genocidio al pueblo gazadí es una lección sangrienta: “Esto te va a pasar a ti si no te alineas con nuestro orden internacional”. No están jugando. Las casi sesenta mil víctimas civiles de Gaza gritan que no es un juego.

¿Cómo resistir a estas pedagogías de la crueldad? Hoy más que nunca se requiere de pensamiento crítico y vidas dispuestas a ser vividas desde la empatía, la solidaridad y la plena consciencia de que somos personas, no cosas.

A la velocidad en que caminan los acontecimientos, no sabemos hasta cuándo y hasta qué punto subsistirán estos espacios de reflexión y de expresión del pensamiento. Entre tanto, no dejemos de demostrar que seguimos siendo humanos. No callemos, no dejemos que se normalicen la violencia y la crueldad.

O que nos maquillen la realidad. Como, por ejemplo, con titulares en la prensa peruana que romantizan el trabajo de los ancianos: “Ni el frío los detiene. Trabajan desde la madrugada para salir adelante”, refiere un canal de televisión en lugar de hablar de precariedad y abandono.

Si lo seguimos permitiendo, si dejamos que las pedagogías de la crueldad ganen la partida y se normalicen, más pronto de lo que imaginamos, dejaremos de hablar de humanidad, porque ya no existirá.

El Heraldo del Perú
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.