Inicio / Opinión / El Valor de la Palabra / Redes sociales, emociones y candidatos: la batalla digital por el corazón del electorado

Redes sociales, emociones y candidatos: la batalla digital por el corazón del electorado

ds batalla

Síguenos en Google News

En un país donde la desconfianza hacia la clase política es la norma, los candidatos a la presidencia de 2026 están encontrando en las redes sociales un terreno fértil para conectar (o desconectar) con la ciudadanía. Ya no se trata solo de estar presente, sino de saber emocionar, generar empatía y construir comunidad. Porque en tiempos de sobreinformación, el voto se gana también en el timeline.

Las elecciones presidenciales de 2026 en el Perú ya comenzaron, al menos, en el universo digital. Cada post, historia o video en TikTok o Instagram no es solo una pieza de contenido: es una estrategia, una apuesta por captar atención, moldear percepciones y ganar confianza. Porque hoy, el voto ya no se define solo en mítines ni en entrevistas televisadas, sino en la pantalla del celular, en el scroll infinito donde los electores buscan emociones, autenticidad y conexión.

De la política al algoritmo: la nueva arena electoral

En la actualidad varios de los precandidatos ya están construyendo su presencia digital, pero con desigual profundidad y estrategia. Algunos, como Antauro Humala, han entendido que la emocionalidad —especialmente aquella asociada a la indignación o al nacionalismo— puede ser una palanca poderosa. Otros, como Rafael López Aliaga o Keiko Fujimori, recurren a narrativas identitarias que refuerzan a sus bases, pero limitan su expansión. Mientras tanto, figuras como George Forsyth apuestan por el entretenimiento y la proximidad juvenil, sin lograr aún consolidar un discurso político claro.

La emoción como nuevo eje del posicionamiento político

En una era donde las emociones son la moneda de cambio más valiosa en redes, los candidatos ya no solo deben informar o prometer: deben hacer sentir. Y eso implica construir relatos que hablen a las aspiraciones, miedos y esperanzas del votante. En ese sentido, las redes permiten —si se usan con estrategia— humanizar al político, mostrarlo cercano, vulnerable, incluso contradictorio… en resumen, humano.

Pero esta emocionalidad tiene una doble cara: así como permite conectar, también puede amplificar errores, contradicciones o discursos vacíos. Porque en redes todo queda expuesto, y la coherencia narrativa se vuelve clave.

El poder de influir (más allá del mensaje político)

Los influencers políticos están en ascenso. Algunos candidatos, como López Aliaga, han incorporado creadores de contenido como parte de sus campañas. ¿Por qué? Porque el votante joven, especialmente el centennial, ya no escucha al político tradicional. Escucha al tiktoker que “traduce” la política con humor, lenguaje cotidiano y cercanía. En este nuevo ecosistema, el desafío es doble: influir y dejarse influir estratégicamente.

¿Qué nos dice todo esto?

Que en el Perú, un país históricamente desconectado de su clase política, las redes sociales representan hoy la principal oportunidad de reconexión. Pero no basta con estar. Hay que entender el código, leer los climas emocionales, saber cuándo hablar… y sobre todo, saber escuchar. Porque, muchos candidatos hablan, pero pocos dialogan con sus audiencias.

Conclusión

Las redes sociales no reemplazan al trabajo de base, ni a las propuestas sólidas. Pero hoy, son el lugar donde se siembra la percepción. Y en política, la percepción es el primer paso hacia la intención de voto.

El candidato que entienda esto —y que construya desde la autenticidad, la emoción y la coherencia— no solo dominará la conversación digital. Tendrá una ventaja decisiva en el camino hacia el 2026.

El Heraldo del Perú
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.