El gobierno de Japón, a través de su portavoz Yoshimasa Hayashi, extendió sus condolencias a la familia del expresidente peruano Alberto Fujimori, quien falleció ayer en su residencia de San Borja, Lima. Hayashi subrayó el reconocimiento del país asiático hacia Fujimori por su papel decisivo durante la crisis de la toma de rehenes en la embajada japonesa en Lima en 1996, evento llevado a cabo por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
El portavoz japonés destacó que la ocupación de la embajada culminó con la liberación de los rehenes sin ceder al terrorismo, acción que consolidó las relaciones entre Perú y Japón y que marcó un momento importante en la historia diplomática de ambos países. «Japón no olvidará los esfuerzos de Fujimori durante ese difícil episodio», afirmó Hayashi.
Además, se recordó que Alberto Fujimori, el primer presidente peruano de origen japonés, visitó Japón en varias ocasiones, fortaleciendo los lazos bilaterales. Sin embargo, Hayashi también reconoció que el legado de Fujimori es complejo, ya que durante su gobierno fue condenado por violaciones a los derechos humanos, lo que genera opiniones encontradas sobre su gestión.
Un mensaje de continuidad en las relaciones bilaterales
«El gobierno japonés busca seguir desarrollando buenas relaciones con Perú, nuestro aliado más antiguo en América Latina», señaló el portavoz, enfatizando el deseo de mantener la cooperación y el entendimiento mutuo entre ambos países.
Alberto Fujimori falleció el 11 de septiembre en su domicilio, donde vivía desde 2023 tras recuperar su libertad gracias a un indulto humanitario otorgado por el Tribunal Constitucional. Sus restos serán velados en la sala Nazca del Ministerio de Cultura hasta el sábado, día en que serán enterrados en el cementerio Campo Fe de Huachipa, según informó su hija y lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori.










