La segunda vuelta presidencial entró en su tramo más delicado. Con una diferencia mínima entre los dos candidatos, el politólogo Franco Olcese, del Centro Wiñaq, advirtió que todavía no existe margen para hablar de un ganador y pidió cautela hasta que concluya el procesamiento total de actas.
El especialista analizó los resultados preliminares difundidos por la ONPE y sostuvo que el escenario sigue completamente abierto, debido a que la distancia entre ambos postulantes es de apenas 0.3 %, una cifra que mantiene la definición en suspenso.
En declaraciones a RPP, Olcese remarcó que, en un contexto tan estrecho, cualquier proyección resulta insuficiente mientras no se tenga el panorama completo del conteo oficial. A su juicio, el desenlace dependerá del avance del escrutinio y de la resolución de las actas observadas.
Para el analista, el mensaje central de esta jornada es claro: aún no hay nada definido. Por eso insistió en que la ciudadanía debe esperar los resultados oficiales y evitar conclusiones apresuradas en medio de una contienda que se perfila voto a voto.
Olcese también se refirió al alto número de votos blancos y nulos, y consideró que este comportamiento refleja el poco entusiasmo que despertó esta segunda vuelta entre parte del electorado. Según explicó, el bajo nivel de adhesión hacia ambas candidaturas terminó trasladándose a las urnas en forma de descontento o desapego.
A su entender, el clima electoral fue más frío que en otros procesos y eso se tradujo en una menor conexión ciudadana con la contienda final. Esa falta de entusiasmo, sostuvo, ayuda a explicar por qué una parte importante del electorado optó por no respaldar a ninguno de los dos finalistas.
Respecto a las denuncias sobre cédulas marcadas, el politólogo evitó hablar de un fraude generalizado, aunque reconoció que sí pueden existir irregularidades puntuales orientadas a alterar la voluntad popular en determinados espacios.
Sin embargo, señaló que todavía es prematuro medir el verdadero impacto de estas incidencias y recalcó que será clave la información que reporten los personeros de ambas agrupaciones durante el proceso de vigilancia del conteo.
Uno de los puntos que más preocupa, añadió, es la situación de las más de 1,500 actas que deberán ser revisadas por los Jurados Electorales Especiales (JEE). Para Olcese, la procedencia geográfica de estas impugnaciones y su distribución territorial podrían terminar inclinando la balanza en favor de uno u otro candidato.
En ese escenario, consideró que la labor de los personeros será determinante para seguir de cerca cada revisión y garantizar transparencia en una elección que podría resolverse por márgenes mínimos.
De cara al próximo gobierno, el especialista proyectó un país marcado por la polarización y por un electorado dividido casi al milímetro. En ese contexto, advirtió que quien asuma la Presidencia lo hará sin cheque en blanco y con la obligación de construir acuerdos en medio de una alta volatilidad política.










