El candidato presidencial de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, salió a fijar posición tras conocerse los resultados a boca de urna de la segunda vuelta y optó por un mensaje de cautela. En lugar de hablar de una definición cerrada, sostuvo que el escenario es de “empate estadístico” y remarcó que la verdadera disputa recién empieza con el conteo oficial de los votos.
En declaraciones a la prensa, Sánchez afirmó que su agrupación entra ahora en una etapa centrada en la defensa del voto, con especial atención a las actas que empezarán a procesarse una por una en las próximas horas. Según dijo, los resultados preliminares todavía no reflejarían por completo el comportamiento del electorado, sobre todo en zonas donde su candidatura esperaba un mayor respaldo.
El postulante agradeció el apoyo recibido durante la jornada y aseguró que su frente político mantendrá una actitud vigilante durante el escrutinio. Pese a sus reparos sobre una posible subrepresentación en los primeros reportes, dejó en claro que respetará lo que determinen finalmente los organismos electorales.
Sánchez también aprovechó su pronunciamiento para reivindicar la coalición que construyó durante la campaña, integrada —según señaló— por liderazgos sociales, culturales y políticos que apostaron por una salida democrática. En ese marco, expresó confianza en que el conteo oficial termine reflejando el respaldo que, asegura, obtuvo en distintos puntos del país.
El contexto explica el tono mesurado. La segunda vuelta se cerró con un margen extremadamente ajustado entre Sánchez y Keiko Fujimori, y distintos reportes coincidieron en que la diferencia era demasiado estrecha como para hablar de un resultado definitivo durante las primeras horas. Algunos conteos rápidos incluso mostraban variaciones mínimas entre ambos candidatos, lo que alimentó la percepción de una definición voto a voto.










