El Perú se prepara para un acontecimiento singular: alcanzar un Récord Guinness con la ensalada de tarwi más grande del mundo. El evento se realizará el 7 de septiembre en la plaza de Armas del distrito de El Porvenir, en Trujillo, en el marco del “Día Nacional del Tarwi”. La iniciativa busca posicionar a este grano ancestral como un superalimento de alcance global y destacar su relevancia cultural, económica y nutricional.
La propuesta es fruto de la alianza entre el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) y la empresa Danper, con el respaldo de la FAO. El propósito es doble: revalorizar un alimento emblemático del Perú y generar oportunidades comerciales sostenibles para miles de familias que dependen de su cultivo.
Franklin Suárez, director general de Desarrollo Agrícola y Agroecología del Midagri, explicó que este intento de récord “es un hito en la revalorización del tarwi, símbolo de nuestra biodiversidad y motor de desarrollo rural. Este esfuerzo refleja nuestro compromiso con una agricultura sostenible y con profundo arraigo en los saberes ancestrales del país”.
Por su parte, Raúl Diez Canseco, fundador presidente de la USIL, subrayó la importancia del trabajo conjunto entre Estado, academia y sector privado: “Rescatar un producto ancestral de alto valor nutricional también significa dar mayor visibilidad a los productores que mantienen vivas sus tradiciones”.
En la misma línea, Rosario Bazán, presidenta del directorio de Danper, recordó que el Perú enfrenta altos niveles de inseguridad alimentaria pese a contar con cultivos como el tarwi. “Este grano contiene tres veces más proteína que la quinua, menos carbohidratos y todos los aminoácidos esenciales. Promover su consumo no es una opción, es una tarea impostergable”, enfatizó.
Un alimento con historia y potencial
El tarwi (Lupinus mutabilis) ha sido cultivado por comunidades andinas durante siglos. Resistente a climas adversos, crisis económicas y desastres naturales, constituye una fuente confiable de nutrición. Su aporte de proteínas, fibra, calcio, hierro y ácidos grasos esenciales lo convierte en un aliado para combatir la desnutrición y mejorar la seguridad alimentaria.
En el aspecto ambiental, esta leguminosa contribuye a la fertilidad del suelo al fijar nitrógeno, lo que la convierte en un cultivo estratégico dentro de prácticas de rotación agrícola sostenibles.
Producción y comercio
En Perú, más de 30,000 familias dependen de la producción de tarwi. En 2024 se cosecharon 22,000 hectáreas con una producción de 13,000 toneladas métricas. La Libertad, Cusco y Apurímac concentran más de dos tercios de la producción nacional.
El impacto económico también se refleja en el comercio exterior: ese mismo año las exportaciones alcanzaron los 962,000 dólares, siendo Ecuador el principal destino. Esta cifra, aunque aún pequeña, confirma el potencial del grano en mercados internacionales interesados en alimentos funcionales y sostenibles.
Identidad cultural y sostenibilidad
Más que un producto agrícola, el tarwi es un símbolo de identidad cultural. Su cultivo y consumo reflejan prácticas que combinan tradición y sostenibilidad. El intento de Récord Guinness en Trujillo no solo busca visibilizar su valor nutricional, sino también fortalecer la identidad andina y promover la integración de familias productoras en cadenas de valor globales.
El “Día Nacional del Tarwi”, instaurado en 2021, refuerza estos objetivos. Desde entonces, cada 3 de septiembre se reconoce el valor de este grano en la dinamización de la economía, la promoción de la alimentación saludable y la protección de la biodiversidad.
Una apuesta colectiva
El evento en La Libertad se presenta como un esfuerzo multisectorial que involucra al sector público, privado y a la cooperación internacional. El desafío de preparar la ensalada de tarwi más grande del mundo es también una oportunidad para mostrar al país y al mundo que tradición, nutrición y sostenibilidad pueden combinarse en un mismo plato.
En definitiva, el intento de récord en Trujillo es mucho más que un acto simbólico. Representa una estrategia de promoción para un cultivo que puede ser clave frente a los retos alimentarios globales, a la vez que fortalece la economía de miles de familias peruanas y proyecta al tarwi como superalimento andino con futuro mundial.










