La pobreza monetaria en el Perú se redujo durante el 2025 y afectó al 25.7% de la población, según informó el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). La cifra representa una caída de 1.9 puntos porcentuales frente al 27.6% registrado en 2024, lo que equivale a que 567 mil personas dejaron esta condición.
El jefe del INEI, Gaspar Morán, detalló que la reducción de la pobreza se observó tanto en las zonas urbanas como rurales, aunque con distinta intensidad. En el área urbana, el indicador descendió de 24.8% a 23.4%, mientras que en el ámbito rural cayó de 39.3% a 35.5%, una baja de 3.8 puntos porcentuales.
Pese a esta mejora, la pobreza sigue golpeando con mayor fuerza a las zonas rurales, donde más de un tercio de la población aún no logra cubrir el costo de la canasta básica de consumo.
El INEI recordó que la pobreza monetaria se mide a partir del gasto de los hogares en bienes y servicios, como una aproximación al ingreso permanente. Bajo esta metodología, se considera pobre a la persona cuyos gastos no alcanzan para cubrir el costo total de la canasta básica, integrada por alimentos y productos no alimentarios.
Durante el 2025, el valor de esa canasta fue fijado en S/ 462 por persona, lo que significa que una familia de cuatro integrantes necesitó al menos S/ 1,848 mensuales para no caer en situación de pobreza.
En cuanto a la pobreza extrema, el INEI señaló que esta alcanzó al 4.7% de la población, un nivel menor al 5.5% reportado en 2024. Esta reducción de 0.8 puntos porcentuales implica que 258 mil personas dejaron de estar en situación de pobreza extrema, aunque todavía 1 millón 614 mil peruanos permanecen en esa condición.
La pobreza extrema se define como la incapacidad de cubrir siquiera el costo de la canasta básica de alimentos, valorizada en S/ 260 por persona y en S/ 1,040 para una familia de cuatro miembros.
Por regiones, los departamentos con mayores niveles de pobreza en 2025 fueron Cajamarca con 41.0%, Loreto con 40.1%, Puno con 37.5%, Pasco con 36.4% y Huánuco con 35.7%. En el otro extremo, los menores niveles se registraron en Ica con 4.5%, Madre de Dios con 7.3% y Moquegua con 7.8%.
El informe también destaca que las regiones que mostraron la mayor reducción de la pobreza fueron Tacna, con una caída de 6.6 puntos porcentuales; Ucayali y Amazonas, con 5.3 puntos menos cada una; y Junín, con una reducción de 5.0 puntos.
Sin embargo, no todos los indicadores mostraron una mejora. En Lima Metropolitana, la pobreza extrema subió de 3.3% en 2024 a 3.6% en 2025, mientras que la población vulnerable, es decir, aquella que puede cubrir la canasta básica pero está en riesgo de caer en pobreza ante un shock económico, se elevó a 32.8%, un aumento de 1 punto porcentual.
El reporte también revela fuertes diferencias según las características del jefe del hogar. La pobreza afecta al 35.0% de la población en hogares donde el jefe tiene educación hasta primaria, al 27.1% en aquellos con jefes con secundaria, y al 11.3% cuando el jefe del hogar tiene educación superior.
Por lengua materna, el 30.4% de la población en hogares cuyo jefe habla quechua o aimara se encuentra en pobreza. Esta proporción sube a 46.2% en los hogares donde el jefe tiene una lengua indígena amazónica como idioma materno, mientras que entre los hogares con jefes castellanohablantes la pobreza alcanza el 23.8%.
Asimismo, la incidencia de pobreza varía según la ocupación del jefe del hogar. En los hogares donde este trabaja como empleado u obrero, la pobreza alcanza al 20.9% de la población, mientras que en aquellos donde se desempeña como trabajador independiente, el indicador sube a 29.0%.










