A pocas semanas del inicio del año escolar, el dolor de espalda se ha convertido en una de las molestias más frecuentes entre niños y adolescentes. La combinación de mochilas sobrecargadas, largas horas frente a pantallas y posturas inadecuadas está pasando factura a la salud musculoesquelética de los escolares.
Los especialistas explican que en adolescentes el malestar suele concentrarse en la zona lumbar, mientras que en niños aparece con mayor frecuencia en la parte dorsal. En la mayoría de casos, el origen es muscular y está directamente relacionado con el exceso de peso y la mala distribución de la carga.
El peso de la mochila sí importa
Una mochila demasiado pesada, llevada en un solo hombro o mal ajustada, genera tensión en la espalda alta y baja. La recomendación es que el peso no supere el 10 % o 15 % del peso corporal del menor y que siempre se utilicen ambos tirantes para distribuir la carga de forma equilibrada.
Si el peso resulta difícil de manejar, optar por mochilas con ruedas puede ser una alternativa más segura. No atender estas señales puede derivar en lesiones en los discos intervertebrales y cambios degenerativos prematuros.
Pantallas y dolor cervical
Otro problema en aumento es la cervicalgia, asociada al uso prolongado de celulares y tablets. Mantener la cabeza inclinada hacia abajo por largos periodos genera tensión y rigidez en el cuello, lo que a futuro podría ocasionar desgaste vertebral, discopatías e incluso hernias.
Además del dolor cervical, pueden aparecer síntomas como cefaleas, pesadez y alteraciones del sueño.
Hábitos que previenen lesiones
Para cuidar la salud postural de los escolares, los especialistas recomiendan:
- Evitar el uso de dispositivos electrónicos en menores de ocho años.
- Limitar su uso a un máximo de dos horas diarias en niños mayores.
- Colocar pantallas a la altura de los ojos.
- Realizar pausas activas cada 45 o 60 minutos.
- Ajustar el asiento y escritorio según la estatura del menor.
- Consultar al médico si el dolor persiste más de tres días o si se observa alguna deformidad.
Adoptar hábitos saludables desde la infancia no solo previene molestias inmediatas, sino que también reduce el riesgo de lesiones crónicas en la adultez. Cuidar la postura hoy puede marcar la diferencia en la calidad de vida futura.










