Cada 31 de octubre, las celebraciones por Halloween traen consigo una gran cantidad de dulces, chocolates y golosinas que hacen las delicias de los más pequeños. Sin embargo, este aumento en el consumo de azúcar puede representar un riesgo para la salud infantil. Según cifras de EsSalud, un niño puede llegar a ingerir entre 4,000 y 7,000 calorías en esta fecha, superando con creces sus requerimientos diarios y aumentando la posibilidad de desarrollar obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares.
En el Perú, la situación ya resulta preocupante: el 8.6 % de los menores de 5 años y el 38.4 % de los niños y adolescentes entre 6 y 13 años presentan sobrepeso, de acuerdo con UNICEF. Ante ello, Linda Flores, nutricionista de Sanitas Consultorios Médicos, recuerda que “el exceso de azúcar y productos ultraprocesados en la infancia puede tener consecuencias a largo plazo, afectando su salud en la adultez”.
La especialista resalta que no se trata de prohibir, sino de enseñar a los niños a disfrutar de los dulces con moderación. “Aprender a equilibrar y reconocer las porciones adecuadas es parte de una educación alimentaria saludable”, explica Flores.
Para lograrlo, la nutricionista propone cinco recomendaciones prácticas:
- Controlar las porciones y la frecuencia: permitir pequeñas cantidades de dulces de forma ocasional, evitando los excesos que afectan la salud dental y el equilibrio calórico.
- Evitar las bebidas azucaradas: preferir agua, leche o infusiones naturales en lugar de gaseosas o jugos industrializados.
- Compensar con comidas nutritivas: si los niños comerán dulces, procurar que el resto del día incluyan frutas, verduras y proteínas magras.
- Elegir preparaciones caseras: los postres hechos en casa permiten regular la cantidad de azúcar y evitar aditivos innecesarios.
- Distribuir los dulces post-Halloween: enseñar a los niños a guardar parte de las golosinas para consumirlas gradualmente, reforzando hábitos responsables.
Flores enfatiza que el bienestar no depende solo de la alimentación, sino también de un estilo de vida activo. “La salud se construye con decisiones diarias. Promover el movimiento y una dieta equilibrada es fundamental para disfrutar las celebraciones sin descuidar el bienestar de los más pequeños”, concluye.










