El 83.5% de pacientes en emergencias son casos de baja complejidad
Hasta el 83.5% de las atenciones en algunos servicios de emergencia corresponden a casos de baja complejidad que podrían resolverse en consulta ambulatoria, atención domiciliaria o telemedicina, según estudios sobre saturación hospitalaria publicados en SciELO Perú. Esta masiva concurrencia de patologías leves genera un impacto directo en el triaje, restringiendo la velocidad de respuesta ante condiciones críticas. Un resfrío, dolor de espalda o molestias estomacales suelen generar preocupación y llevar a muchas personas a acudir de forma directa a las salas de urgencias. Sin embargo, diversos especialistas advierten que este hábito contribuye a la congestión de la infraestructura sanitaria y eleva los tiempos de espera para exámenes y asignación de camas.
¿Qué situaciones médicas califican como una verdadera emergencia?
«La emergencia está destinada a atender situaciones que comprometen la vida o pueden dejar secuelas graves si no se actúa de manera inmediata. Sin embargo, todavía existe desconocimiento sobre qué casos realmente requieren este tipo de atención», explica la Dra. Diana Palomino, médico de SANNA División Ambulatoria.
Aparte de la percepción de gravedad del síntoma, la ansiedad del paciente influye en la decisión de acudir a un centro asistencial. La representante de SANNA División Ambulatoria recomienda a las familias trasladarse de inmediato a una sala de urgencias ante la presencia comprobada de los siguientes signos de alarma:
- Dolor intenso u opresión en el pecho o dificultad para respirar.
- Pérdida de conciencia, desmayos o convulsiones.
- Hemorrágeas abundantes.
- Síntomas de accidente cerebrovascular como dificultad para hablar o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo.
- Traumatismos graves o accidentes de alta energía.
¿Cuáles son las consultas leves más comunes que congestionan los hospitales?
Entre las afecciones más frecuentes que poseen un perfil apto para ser resueltas fuera del entorno de emergencias se encuentran las infecciones respiratorias leves como resfríos o faringitis. De igual modo, los dolores musculares o lumbares, las molestias gastrointestinales leves como gastritis o diarreas sin signos de alarma, las infecciones urinarias simples y las alteraciones dermatológicas como alergias o picaduras pertenecen a esta categoría.
Tanto las necesidades clínicas menores como las solicitudes netamente administrativas deben canalizarse mediante la consulta externa. Esto incluye la renovación de recetas médicas o la tramitación de descansos médicos justificables. La saturación innecesaria del triaje perjudica el despliegue de los recursos médicos en escenarios donde cada minuto cuenta, como ocurre con las personas que sufren infartos cardíacos.
¿Cómo afecta el internet en la percepción de los síntomas médicos?
La búsqueda activa de información clínica en plataformas digitales se ha convertido en un factor que incrementa el uso innecesario de las urgencias. De acuerdo con los análisis de SANNA División Ambulatoria, la información en internet puede aumentar la ansiedad y llevar a interpretaciones equivocadas. La institución identifica cuatro errores recurrentes cometidos por los usuarios en la web:
- Catastrofismo digital: asociar síntomas leves con enfermedades graves.
- Falsa tranquilidad: minimizar señales de alerta importantes.
- Automedicación: uso de fármacos sin evaluación médica.
- Fuentes no confiables: redes sociales, foros o contenido sin respaldo médico.
Si bien las herramientas virtuales ofrecen inmediatez, las plataformas genéricas no consideran el historial clínico del paciente, como la edad o las patologías previas. A esto se suma la dificultad estructural para acceder a citas en consulta externa, lo que convierte a la emergencia en una vía rápida de atención. «Cuando los pacientes utilizan correctamente los niveles de atención, el sistema puede responder de manera más eficiente y segura para quienes realmente lo necesitan», concluye la portavoz de SANNA División Ambulatoria.










