Los adolescentes en el país pasan hasta cinco horas al día conectados a redes sociales, pero solo dedican una hora a interactuar con sus padres. Esta disparidad preocupa a los especialistas de EsSalud, quienes advierten que el uso excesivo de estas plataformas afecta el bienestar emocional de los menores.
Carlos Vera, psiquiatra del Hospital de Emergencias III Grau de EsSalud, explicó que la mayoría de adolescentes recurre a redes como Instagram, TikTok y WhatsApp por presión social, temor al bullying o la búsqueda de vínculos afectivos que no se animan a explorar en persona.
“Los adolescentes están sustituyendo el diálogo con sus padres por la validación virtual. Esto interfiere en su desarrollo emocional y debilita el vínculo familiar”, señaló.
Además, el especialista reveló que nueve de cada diez padres reaccionan con críticas o castigos cuando descubren el uso de redes en sus hijos, lo que empeora la situación. “Esa actitud refuerza el aislamiento del menor y deteriora la confianza”, indicó.
Entre las señales de alerta que deben observar los padres figuran la irritabilidad, el aislamiento, la tristeza constante, cambios de conducta y una preocupación excesiva por la apariencia física.
Vera también advirtió que las redes sociales pueden exponer a los adolescentes a contenidos violentos, estereotipos dañinos, discursos de odio y grupos radicales. “Estos factores distorsionan su percepción del mundo y fomentan conductas de riesgo”, alertó.
Ante ello, EsSalud recomienda retrasar el acceso al celular hasta después de los 12 años, supervisar el uso de redes sociales en menores de 18, establecer límites claros y promover espacios de conversación en casa. “Desayunar o almorzar mirando un celular no es compartir. La presencia real fortalece la salud mental familiar”, concluyó.









