El Fenómeno El Niño vuelve a colocarse en el radar de las autoridades científicas del país. De acuerdo con el Comunicado N.° 02-2026 del Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen), los indicadores oceanográficos y climáticos apuntan a que podría desarrollarse un evento El Niño de intensidad débil a partir de marzo, con mayor incidencia en el litoral peruano, especialmente en la costa norte.
En diálogo con la Agencia Andina, el ingeniero Luis Vásquez, vocero del Enfen, explicó que el organismo se mantiene en estado de vigilancia debido al calentamiento progresivo del mar que se viene observando y que, según las proyecciones, podría extenderse hasta octubre.
“Los indicadores muestran que el calentamiento se iniciará en marzo y podría extenderse hasta octubre. Si se cumple ese escenario, ya estaríamos ante un evento El Niño”, precisó el especialista.
Un Niño “débil”, pero con posibilidad de escalar
Vásquez señaló que, con la información disponible, la mayor probabilidad es que se trate de un Niño débil, aunque recalcó que la evolución puede cambiar conforme avancen las semanas.
“Por ahora, las condiciones nos indican un Niño débil, pero siempre existe la posibilidad de que escale a un nivel mayor”, advirtió.
Según el vocero, los modelos de simulación climática —centrados principalmente en la temperatura superficial del mar— prevén un calentamiento sostenido que podría superar los umbrales técnicos entre fines de marzo y abril, tanto para el índice costero (ICEN) como para indicadores internacionales.
Ondas Kelvin cálidas podrían reforzar el calentamiento
Entre los factores que ayudarían a sostener este escenario, el Enfen identifica la llegada de Ondas Kelvin cálidas durante marzo y abril. Vásquez indicó que se esperan al menos dos ondas, que viajarían desde el Pacífico central hacia Sudamérica.
“Cuando estas ondas llegan a la costa, parte de su energía se desplaza hacia el sur y es esa porción la que impacta directamente en el litoral peruano”, explicó. Este aporte contribuiría a mantener condiciones térmicas por encima de lo habitual en los meses siguientes.
Asimismo, los modelos contemplan que la región Niño 3.4 (Pacífico central) desarrolle condiciones cálidas que, con el soporte de estas ondas, se trasladen hacia la región Niño 1+2 (frente a Ecuador y Perú).
Temperatura del mar: aumento moderado y progresivo
El vocero aclaró que el calentamiento no sería abrupto, sino gradual. Actualmente, la temperatura superficial del mar muestra valores distintos según la zona: en el norte, como Tumbes, se reportan alrededor de 22 °C a 23 °C; en Lambayeque, promedios cercanos a 20 °C; y hacia el sur, cifras menores.
“Para entrar a una condición cálida basta con un incremento de medio grado o un grado, no es un cambio drástico”, remarcó. En general, el litoral aún se mantiene en condición neutra, aunque con algunas anomalías negativas en ciertas áreas.
Lluvias: de normales a ligeramente superiores en la costa norte
Sobre los impactos, Vásquez sostuvo que el principal efecto sería un ligero incremento de las lluvias estacionales en la costa norte, especialmente en Tumbes y Piura, durante marzo y abril, meses que suelen concentrar la mayor precipitación del año.
“El pronóstico actual es que las precipitaciones estén de normales a ligeramente superiores. No se habla de lluvias extremas, pero sí de mayor humedad en la atmósfera”, explicó.
Advirtió que, aunque en abril las lluvias tienden a disminuir por estacionalidad, el riesgo puede sostenerse por la saturación de suelos, lo que podría generar escorrentías incluso con precipitaciones moderadas.
En su comunicado, el Enfen indica que para el trimestre febrero–abril de 2026 se prevén precipitaciones entre normal a sobre lo normal en la costa norte, sobre todo en marzo y abril. Además, no se descartan episodios de lluvias de moderada a fuerte intensidad, así como temperaturas del aire por encima de los rangos normales.
Respecto a la posibilidad de que las lluvias se extiendan hacia zonas más al sur (como Lambayeque o La Libertad), Vásquez explicó que ello dependerá de la intensificación de los vientos del norte, los cuales por ahora se mantienen dentro de su comportamiento normal.
Posibles efectos en la pesca
El Enfen también advierte impactos potenciales en el mar y la actividad pesquera, aunque el alcance dependerá de la magnitud del evento. En un escenario débil, el efecto sobre especies de aguas frías como la anchoveta sería limitado.
Sin embargo, si el calentamiento aumenta, la anchoveta podría desplazarse hacia zonas más profundas o hacia el sur, mientras que especies asociadas a aguas más cálidas —como jurel, bonito y atunes— podrían mostrarse más presentes, abriendo alternativas para el sector.
Enfen: vigilancia no es alarma
Finalmente, Vásquez subrayó que el Enfen mantendrá el monitoreo permanente de variables oceánicas y atmosféricas para actualizar proyecciones y emitir alertas oportunas.
“El mensaje es estar atentos y preparados. La vigilancia no significa alarma, sino anticipación”, concluyó.









