La consolidación de una formación profesional de calidad es un factor determinante para el progreso de las personas, sus familias y el territorio nacional. En el marco del Día Mundial de la Educación, Jonathan Golergant, rector de la Universidad Tecnológica del Perú, destacó que el impacto de este sector se sustenta en tres dimensiones fundamentales: la movilidad social, el capital social y la formación ciudadana. Aparte de los beneficios individuales, este proceso activa una dinámica de crecimiento que amplía las oportunidades para todo el país.
Para miles de jóvenes peruanos, el acceso a las aulas universitarias representa un punto de inflexión, especialmente para quienes integran la primera generación familiar en alcanzar este nivel académico. Si bien el ingreso es el primer paso, el rector precisó que el verdadero cambio ocurre cuando el estudiante logra culminar sus estudios e insertarse exitosamente en el mercado laboral. De esta forma, la educación abre puertas y transforma trayectorias de vida de manera profunda.
¿Qué papel juega el capital social en la universidad?
Más que una simple instancia académica, la institución funciona como un espacio de construcción de redes de colaboración. “La universidad no solo forma profesionales, forma redes. Es el lugar donde aprendemos a trabajar con otros, a escuchar, a confiar y a construir vínculos que muchas veces nos acompañan toda la vida”, señaló Jonathan Golergant, rector de la Universidad Tecnológica del Perú. Estas conexiones son fuentes de apoyo constante que permiten impulsar proyectos conjuntos y fomentar el aprendizaje continuo tras el egreso.
¿Cómo contribuye la educación a la formación de ciudadanos?
La dimensión ciudadana permite que los profesionales asuman un rol activo y responsable dentro de la sociedad. La formación académica integral enseña a respetar el Estado de derecho y a contribuir con el desarrollo de las comunidades locales. Tanto el compromiso ético como el criterio profesional son habilidades que se adquieren en esta etapa. En esa línea, el experto sostuvo que la educación prepara a las personas para cumplir con sus deberes y ejercer sus labores con una visión de beneficio colectivo.
¿Por qué es una prioridad estratégica fortalecer este sector?
Apostar por el fortalecimiento institucional es una decisión que impacta directamente en el desarrollo sostenible. El crecimiento de la innovación y la cohesión social en el país dependen, en gran medida, de contar con especialistas preparados. “Fortalecer la educación superior no es solo una prioridad educativa, sino una condición necesaria para impulsar el crecimiento, la innovación y la cohesión social”, enfatizó la autoridad académica de la Universidad Tecnológica del Perú.
Es más, la capacidad de formar profesionales con compromiso social es lo que asegura la resiliencia del sistema económico peruano. Lejos de ser un gasto, la inversión en conocimiento se traduce en capital humano capaz de enfrentar desafíos globales complejos. Al final, el acceso a una enseñanza de alto nivel no únicamente cambia la vida del graduado, sino que genera un efecto multiplicador que beneficia a todo su entorno cercano y a la competitividad del Perú en el escenario internacional.










