El despliegue de una estrategia de desarrollo social focalizada en Espinar consolidó un impacto positivo al beneficiar a más de 10 mil personas durante el último periodo anual, abarcando a estudiantes, docentes y núcleos familiares de la provincia cusqueña. El proyecto es impulsado mediante un ecosistema educativo integral que abarca desde la formación básica hasta la preparación técnica y los estudios de nivel superior. Las evaluaciones correspondientes evidencian que el plan busca de manera prioritaria el cierre de brechas sociales y la generación de economías sostenibles en la región.
Tanto las metodologías pedagógicas implementadas como el soporte de infraestructura articulan esfuerzos con las autoridades locales para asegurar la calidad de la enseñanza. De acuerdo con las auditorías de los programas, la meta de las intervenciones radica en dotar de herramientas prácticas a la población para facilitar su inserción en el mercado laboral competitivo o promover el emprendimiento independiente autónomo.
¿Cómo funciona el soporte para la educación básica en la provincia?
En el nivel de formación escolar primaria y secundaria, la Central de Recursos Educativos de Espinar, conocida técnicamente como CREE y financiada mediante los fondos del Convenio Marco, alcanzó un registro de 8,781 beneficiarios directos de la comunidad. El soporte logístico se despliega a través de líneas de acción específicas como Vacaciones Útiles, Bus CREE, Aprendo, Maestro Espinar y Acompáñame. Las intervenciones sistemáticas orientadas al fortalecimiento pedagógico han contribuido a alcanzar mejoras sostenidas en los niveles de aprendizaje de los alumnos, bajo la validación de los criterios de medición del Ministerio de Educación.
¿Cuáles son los resultados obtenidos en la formación técnica?
La preparación para el empleo técnico ha mostrado un avance significativo en los talleres especializados del CETPRO ÑUAPAY. La institución brindó capacitación tecnológica gratuita a un contingente de 738 estudiantes, instruyéndolos en especialidades productivas como cocina industrial, confección textil y ganadería sostenible. Aparte de adquirir conocimientos operativos, cerca de la mitad de los egresados logró poner en marcha sus propios modelos de negocio o microempresas familiares.
Por otro lado, la cooperación estratégica de la empresa minera Antapaccay con entidades de prestigio educativo como TECSUP, CETEMIN y SENATI posibilitó la especialización de 540 personas del entorno. Dentro de este grupo, 119 alumnos completaron asignaturas de alta cualificación en operación de plantas industriales y mantenimiento avanzado de maquinaria pesada. De este segmento calificado, el 38% ya se encuentra laborando activamente en operaciones del sector productivo formal.
“En Antapaccay estamos convencidos de que la educación es la base del desarrollo sostenible. Por ello, impulsamos iniciativas que generan oportunidades reales y fortalecen las capacidades de toda la comunidad”, señaló Artemio Pérez, gerente senior de gestión social de Antapaccay.
¿Qué beneficios se otorgan para la educación superior y posgrados?
El financiamiento para estudios profesionales universitarios y técnicos superiores permite que un total de 301 jóvenes provenientes de diversas comunidades nativas y rurales de la provincia accedan a aulas de nivel superior. La estrategia de intervención no se limita de forma exclusiva a los alumnos, sino que también incorpora el perfeccionamiento de las capacidades del magisterio local mediante programas avanzados de posgrado.
Bajo este lineamiento de actualización pedagógica, 100 profesores de la provincia cursaron y completaron un diplomado especializado en gestión educativa moderna. Asimismo, un grupo compuesto por 126 docentes recibió instrucción formal para el uso de herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la enseñanza interactiva en los colegios. Para la presente temporada académica, el planeamiento de la gerencia social prevé la entrega de 50 becas integrales para estudios de maestría, estructuradas en alianza directa con la Universidad San Ignacio de Loyola.
Con la continuidad de este ecosistema formativo descentralizado, la compañía Antapaccay busca asegurar la sostenibilidad socioeconómica territorial y la retención del talento humano calificado dentro de la propia región.










