Este domingo 20 de julio, el Perú celebra una de sus tradiciones más queridas: el Día del Pollo a la Brasa, una fecha reconocida oficialmente desde 2010 y que este año conmemora además los 75 años de la creación de este plato emblemático, nacido en Santa Clara, Lima. Más allá de su sabor, esta celebración resalta la magnitud económica y cultural que ha alcanzado: se estima que en 2025 se consumirán más de 160 millones de pollos a la brasa, lo que representa el 20% de la producción avícola nacional.
El plato ha evolucionado de ser un antojo de fin de semana a convertirse en una de las principales fuerzas del sector agroalimentario peruano, generando más de medio millón de empleos y conectando a múltiples sectores como la avicultura, agricultura, logística, gastronomía y servicios. Actualmente, más de 13 mil restaurantes especializados en pollo a la brasa operan en todo el país.
La carne de ave representa un componente esencial en la dieta peruana. Según datos del sector, el consumo per cápita alcanza los 58 kilos por persona al año, posicionando al Perú como líder en Latinoamérica y cuarto a nivel mundial en consumo de pollo. El sector avícola representa el 66% del valor pecuario del país, más de una cuarta parte del valor agropecuario y cerca del 2% del Producto Bruto Interno (PBI). También es el principal proveedor de proteínas de origen animal, con más del 70% del total consumido en el país.
Desde 2004, el pollo a la brasa ostenta el reconocimiento de Patrimonio Cultural de la Nación, y año a año refuerza su papel como un emblema de unión familiar y orgullo nacional. Hoy, gracias a una cadena productiva robusta, un consumo masivo y una presencia cada vez más integrada en el ecosistema digital, el pollo a la brasa sigue siendo el gran protagonista de la mesa peruana.










