Verificación externa avala gestión ambiental: Antapaccay avanza en el programa Huella de Carbono Perú
La gestión climática en el sector extractivo peruano ha marcado un nuevo hito con el reciente reconocimiento otorgado por el Ministerio del Ambiente (MINAM). La compañía minera Antapaccay ha obtenido la segunda estrella del programa Huella de Carbono Perú, una distinción que valida la medición de sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Este logro certifica que la información ambiental reportada por la operación en Espinar cuenta con el respaldo de una verificación independiente, consolidando la transparencia de sus procesos industriales y su alineamiento con las metas nacionales de sostenibilidad.
El reconocimiento se sustenta en una auditoría exhaustiva realizada por AENOR CONFIA S.A.U., una entidad certificadora acreditada dentro de la plataforma gubernamental. El informe de aseguramiento limitado emitido por esta institución confirmó que los datos presentados por la empresa, correspondientes al periodo fiscal 2022, son sustancialmente correctos. Aparte de validar las cifras, el documento ratifica que el reporte representa fielmente las emisiones generadas por las actividades de la compañía, cumpliendo con los requisitos técnicos exigidos por el Estado.
¿Qué implica obtener la segunda estrella de sostenibilidad?
La plataforma Huella de Carbono Perú establece niveles de reconocimiento basados en la gestión y reporte de emisiones. Alcanzar el segundo nivel implica pasar de la autodeclaración a la verificación por terceros. Aldo Suárez, superintendente de Medio Ambiente Operaciones de Antapaccay, explicó la relevancia técnica de este paso.
“La segunda estrella se obtiene cuando una empresa certificadora valida que la medición de emisiones es correcta y veraz. Este resultado refleja el trabajo técnico y el esfuerzo coordinado de toda la organización para contar con información ambiental confiable”, señaló el ejecutivo.
Estándares internacionales y tecnología aplicada
La metodología empleada para el cálculo y gestión de la huella de carbono no es aislada. La estrategia de la empresa se rige bajo protocolos globales rigurosos, específicamente el GHG Protocol y la norma ISO 14064-1:2018. Estos marcos normativos aseguran que la cuantificación de los gases de efecto invernadero siga criterios estandarizados, permitiendo la comparabilidad y el seguimiento efectivo de las metas de reducción.
Además de cumplir con los estándares de reporte, la operación ha integrado acciones de mitigación progresivas desde el año 2015. Estas iniciativas buscan reducir la dependencia de combustibles fósiles y optimizar el consumo energético. Entre las medidas más destacadas se encuentra el uso de energía eléctrica proveniente de fuentes renovables y la incorporación gradual de una flota de buses eléctricos para el transporte de personal, reduciendo así la emisión directa de gases en la logística interna.
Reforestación y energías limpias en infraestructura
La estrategia ambiental abarca también la infraestructura física y el entorno natural. La instalación de paneles solares en oficinas y campamentos ha permitido descentralizar la generación de energía, aprovechando la radiación solar de la zona de Espinar.
Paralelamente a la adopción tecnológica, se han ejecutado programas extensivos de recuperación ecológica. Las labores de reforestación impulsadas por la compañía alcanzan las 700 hectáreas, creando sumideros de carbono naturales que contribuyen al balance neto de emisiones. Estas acciones demuestran un enfoque integral que combina ingeniería y soluciones basadas en la naturaleza.
Alineación con metas globales de descarbonización
Este reconocimiento local se enmarca en una estrategia corporativa de alcance mundial. Los objetivos globales de Glencore, matriz de la operación, establecen una hoja de ruta clara: reducir a la mitad las emisiones de GEI para el año 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono hacia el 2050.










