Las lluvias intensas pueden desencadenar huaicos, desbordes de ríos, inundaciones, aluviones y lahares, situaciones que no solo dañan viviendas e infraestructura, sino que también elevan el riesgo de enfermedades en la población afectada. Frente a este escenario, el Ministerio de Salud (Minsa) advierte que la prevención es clave para evitar brotes y complicaciones, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
A continuación, las principales amenazas a la salud asociadas a estos desastres y las recomendaciones para reducir el riesgo:
Enfermedades diarreicas agudas (EDA)
Son causadas por virus, bacterias, hongos o parásitos. Afectan con mayor fuerza a menores de 5 años y adultos mayores. Se manifiestan con tres o más deposiciones líquidas al día, a veces acompañadas de vómitos o fiebre.
Síntomas frecuentes: náuseas, vómitos, dolor abdominal, fiebre y deshidratación, que puede ser mortal si no se trata a tiempo.
Prevención:
Beber solo agua hervida, clorada o embotellada.
Lavarse las manos con agua y jabón antes de comer y preparar alimentos.
Lavar y cocinar bien los alimentos.
Cólera
Infección intestinal aguda por consumo de alimentos o agua contaminados con Vibrio cholerae. Su incubación es corta: de menos de un día a cinco días.
Puede provocar diarrea acuosa intensa y rápida deshidratación.
Prevención:
Consumir solo agua segura (hervida, clorada o embotellada).
Comer alimentos bien cocidos y verificar fechas de vencimiento si están empaquetados.
Higiene estricta de manos y alimentos.
Infecciones respiratorias agudas (IRA)
Pueden aparecer por exposición a la intemperie con ropa inadecuada o por inhalación de polvo, lodo y contaminantes. Incluyen cuadros como faringoamigdalitis y exacerbación del asma.
Síntomas: mucosidad, tos, irritación de garganta, fiebre y dificultad respiratoria.
Prevención:
Usar mascarilla si hay polvo, lodo o humo.
Abrigarse si hay descenso de temperatura.
Evitar cambios bruscos y exposición prolongada a humedad.
Infecciones en piel y ojos
El contacto con agua sucia estancada, lodo o polvo puede provocar dermatitis, conjuntivitis u otras infecciones por bacterias, virus y hongos.
Síntomas: irritación, prurito o escozor, ardor, secreciones e inflamación.
Prevención:
Usar gafas o protector facial, mascarilla y ropa de manga larga.
Evitar contacto directo con agua contaminada.
No automedicarse: acudir a un centro de salud ante síntomas.
Dengue, zika y chikunguña
Transmitidas por el mosquito Aedes aegypti, que se reproduce en recipientes con agua y ambientes húmedos. En temporada de lluvias aumenta el riesgo de proliferación.
Síntomas comunes: fiebre, decaimiento, dolor de cabeza, dolor muscular y articular, vómitos. En dengue puede haber sangrado; el zika puede causar complicaciones en embarazadas.
Prevención:
Eliminar criaderos: botellas, baldes, llantas, floreros, canaletas.
Usar repelente y mosquiteros.
Vestir manga larga, pantalón y botas.
Limpiar depósitos de agua y colaborar con brigadas de fumigación.
Ante síntomas, acudir al establecimiento de salud y evitar automedicación.
Leptospirosis
Enfermedad causada por la bacteria Leptospira. Se transmite por contacto con agua o barro contaminados con orina de animales infectados, especialmente si hay heridas o contacto con mucosas.
Síntomas: fiebre alta, dolor muscular (espalda baja y piernas), dolor de cabeza intenso, dolor abdominal, ojos enrojecidos, náuseas, vómitos y diarrea.
Prevención recomendada por el Minsa:
No bañarse ni jugar en charcos, acequias o pozos.
Si hay exposición, lavarse de inmediato con agua y jabón.
Usar botas de jebe en zonas inundadas; evitar caminar descalzo.
Tapar recipientes de almacenamiento de agua y eliminar basura en bolsas cerradas.
Lavarse las manos antes de preparar y consumir alimentos.
Organizar campañas comunitarias para eliminar basura y aguas estancadas.
Si hay síntomas, acudir de inmediato al centro de salud y no automedicarse.
El Minsa insiste en que, tras huaicos o inundaciones, los riesgos sanitarios aumentan por agua contaminada, acumulación de residuos y proliferación de vectores. La clave es mantener higiene, asegurar agua segura, usar protección personal al limpiar y buscar atención médica ante los primeros síntomas.









