La actividad constructora en el Perú ha experimentado un panorama complejo durante el primer cuatrimestre del año, según el último Informe Económico de Construcción (IEC 77) de la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO). Este sector ha mostrado una tendencia fluctuante, influenciada por factores internos y externos que han impactado su desempeño.
Guido Valdivia, director ejecutivo de CAPECO, señaló que en abril de este año se estima una recuperación significativa con un alza del 12.5%, el segundo mejor resultado del 2024 después del 13.2% alcanzado en enero. Este incremento representaría un crecimiento del 7.2% respecto al mismo periodo del año anterior, impulsado por el avance de la obra pública (+31.4%).
A pesar de un descenso del 2.5% en la construcción en marzo de 2023, debido a una contracción del 7.0% en el consumo de cemento, el sector ha mantenido una tendencia positiva en el avance de obra, con un aumento del 11.4%. Sin embargo, este resultado negativo contribuyó a una disminución del PBI Nacional del -0.3%, posicionando a la construcción como el cuarto sector productivo con mayor baja, después de la pesca (-32.5%), la manufactura (-9.6%) y la banca y seguros (-5.2%).
Desafíos en la ejecución de obras
A pesar de alcanzar cifras récord en la ejecución de obra pública, con 12,281 millones de soles invertidos al cierre del primer cuatrimestre, la paralización de obras sigue siendo un problema. Según la Contraloría General de la República, en marzo de 2024 había 2,324 obras paralizadas, con un monto de inversión de 33,167 millones de soles y un nivel de ejecución financiera del 51%. La mayoría de estas obras están bajo la administración de los gobiernos locales.
“Es urgente tomar medidas puntuales para impulsar la recuperación de la obra estatal y la inversión privada, especialmente en el segmento inmobiliario. El gobierno nacional muestra una actitud pasiva y existen iniciativas legislativas que podrían afectar sensiblemente la marcha del sector a corto y mediano plazo”, enfatizó Valdivia.
Impacto en créditos hipotecarios y economía
El número de créditos hipotecarios desembolsados en el trimestre enero-marzo se redujo en 0.6% comparado con el mismo periodo del 2023. Entre abril de 2023 y marzo de 2024, la disminución en el otorgamiento de créditos para vivienda social llegó al 21.1%, evidenciando un deterioro en el nivel de operaciones de MiVivienda. Esto se atribuye a la insuficiencia de recursos para el Bono del Buen Pagador, el retiro del FMV del fondeo de créditos en el quinto rango de precios, y barreras impuestas por algunas municipalidades.
En 2023, estos factores provocaron una contracción en el PBI (-0.6%), el empleo (-0.9%), la inversión privada (-7.2%) y la actividad constructora (-7.9%). Estos indicadores negativos no se habían visto en los últimos 25 años, excepto en 2020 durante la pandemia de COVID-19.
Consecuencias sociales
La crisis también ha tenido consecuencias sociales. Según el INEI, la incidencia de la pobreza total llegó al 29.0% en 2023, solo un punto porcentual más bajo que en 2020, y significativamente más alta que el 20.2% de 2019. La pobreza extrema aumentó de 2.9% en 2019 a 5.7% en 2023. En áreas urbanas, la pobreza subió de 14.6% a 26.4%, afectando a 596 mil peruanos más entre 2022 y 2023.
El sector de construcción tiene un rol clave en la generación de capacidades y la mejora de la competitividad del aparato productivo nacional, así como en el acceso a niveles adecuados de bienestar para la población. Esto se logra a través de la dotación de infraestructuras y equipamientos para producir, educarse, cuidarse, protegerse y vivir en buenas condiciones.










