La forma de conducir puede tener un impacto importante en el rendimiento del combustible. Acelerar rápidamente, frenar de manera brusca y cambiar constantemente de velocidad son comportamientos que pueden reducir la economía de combustible entre 10 % y 40 % en tráfico de paradas y arranques y entre 15 % y 30 % a velocidades de carretera, de acuerdo con información del Alternative Fuels Data Center del Departamento de Energía de Estados Unidos.
En una ciudad como Lima, caracterizada por trayectos con frecuentes detenciones y aceleraciones, prestar atención a estos comportamientos puede ser especialmente relevante tanto para conductores particulares como para empresas que gestionan flotas. A ello se suma el tiempo que muchos vehículos mantienen el motor encendido mientras esperan pasajeros, realizan entregas o afrontan la congestión, una práctica que también incrementa el consumo de combustible sin aportar kilómetros recorridos.
«La mayoría de los conductores asocia un mayor consumo de combustible con el tráfico o el estado mecánico del vehículo, pero pocas veces considera que su propio estilo de conducción tiene un impacto directo. Aceleraciones innecesarias, frenadas repetitivas o mantener el motor encendido durante periodos prolongados son hábitos que, repetidos todos los días, terminan reflejándose en el gasto mensual», explica Luis Fernando Flores, Gerente General de Hunter Perú.
Cinco hábitos que afecta la eficiencia de combustible
De acuerdo con el especialista, existen comportamientos cotidianos que pueden reducir la eficiencia del vehículo y que conviene identificar:
- Acelerar de forma brusca: exigir una aceleración intensa cada vez que el semáforo cambia obliga al motor a trabajar con mayor intensidad y aumenta el consumo de combustible. Una conducción progresiva y uniforme contribuye a aprovechar mejor el combustible.
- Frenar constantemente por falta de anticipación: circular demasiado cerca del vehículo de adelante puede generar una sucesión de aceleraciones y frenadas. Mantener una distancia adecuada y anticipar el comportamiento del tránsito permite conservar una marcha más uniforme.
- Mantener el motor encendido durante esperas prolongadas: un vehículo detenido con el motor en marcha continúa utilizando combustible sin avanzar. Reducir los periodos innecesarios de ralentí puede contribuir a evitar este consumo.
- Circular a velocidades elevadas cuando no es necesario: a medida que aumenta la velocidad, también lo hace la resistencia aerodinámica que debe vencer el vehículo, lo que puede elevar la energía necesaria para mantener el desplazamiento.
- Descuidar el mantenimiento del vehículo: la presión de los neumáticos y el estado general del vehículo también pueden influir en su eficiencia. Mantener las condiciones recomendadas por el fabricante ayuda a evitar pérdidas innecesarias de rendimiento.
- Datos para entender cómo se conduce
Además de las recomendaciones tradicionales de conducción eficiente, la tecnología permite identificar con mayor precisión determinados patrones de manejo. Las plataformas de telemetría ya no solo muestran dónde está un vehículo; también permiten identificar aceleraciones bruscas, excesos de velocidad, tiempos de ralentí, perfil de manejo que incluso agrega puntajes y otros indicadores que ayudan a corregir hábitos de conducción y mejorar la eficiencia operativa. Esa información es especialmente valiosa para empresas que administran flotas, pero también refleja una tendencia hacia una conducción basada en datos”, señala Flores.
Eficiencia y seguridad vial
Una conducción eficiente también implica prevenir accidentes. Mantener una distancia prudente, respetar los límites de velocidad, evitar distracciones y revisar periódicamente el estado del vehículo son prácticas que ayudan a reducir riesgos en la vía. En las empresas que gestionan flotas, el monitoreo de hábitos como los excesos de velocidad y las frenadas bruscas permite identificar conductas de riesgo y tomar medidas correctivas.
Según información de la Policía Nacional del Perú reportada al Observatorio Nacional de Seguridad Vial del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), en 2023 se registraron 87 172 siniestros de tránsito en el país. La imprudencia del conductor representó el 28,1 %; el exceso de velocidad, el 26,4 %; y la ebriedad del conductor, el 7,1 %. Estas cifras refuerzan la importancia de adoptar hábitos responsables que contribuyan tanto a optimizar el consumo de combustible como a proteger la vida de los usuarios de las vías.








