El Seguro Social de Salud (EsSalud) advirtió sobre el avance de los trastornos de salud mental asociados al entorno laboral y alertó que 7 de cada 10 pacientes atendidos por ansiedad y depresión relacionadas con el trabajo son mujeres. La cifra se conoce en vísperas del Día Internacional del Trabajo y refleja una problemática que gana peso en el país.
De acuerdo con el Sistema de Servicio de Salud Inteligente (ESSI), entre 2020 y abril de 2026 se registraron 114,404 pacientes con diagnósticos confirmados de trastornos de salud mental vinculados al trabajo. El reporte muestra además que las mujeres concentran el 70 % de los casos atendidos, lo que evidencia una afectación mucho mayor en este grupo.
El informe también señala que las atenciones anuales por estos cuadros pasaron de 13,937 casos en 2020 a 20,703 en 2025, lo que representa un incremento cercano al 50 % en cinco años. Entre los diagnósticos más frecuentes figuran el trastorno de ansiedad generalizada, los episodios depresivos y los trastornos de adaptación, además de otras reacciones al estrés agudo derivadas de las condiciones laborales.
La psiquiatra Jessica Málaga, del Hospital Almenara, explicó que esta brecha de género estaría vinculada a la llamada doble jornada, ya que muchas mujeres combinan su empleo remunerado con tareas de cuidado en el hogar, como la atención de hijos u otras personas dependientes. Esa sobrecarga, indicó, incrementa la presión emocional y el desgaste psicológico.
La especialista añadió que el aumento de casos también responde a una mejor capacidad de detección dentro del sistema de salud y a un cambio de enfoque institucional, en el que el trabajador ya no es visto solo como una cifra de productividad, sino como una persona integral cuyo bienestar mental debe ser atendido.
Entre los principales factores de riesgo, EsSalud identificó un clima laboral negativo, liderazgos autoritarios, sobrecarga de tareas y la falta de flexibilidad para conciliar la vida laboral y personal. A ello se suman señales de alerta que muchas veces se normalizan, como el insomnio, el cansancio persistente, la irritabilidad, la desmotivación, así como dolores de cabeza, tensión muscular y cambios en el apetito.
La institución remarcó que la prevención no depende solo del trabajador, sino también de las empresas, que deben evaluar los riesgos psicosociales y actuar antes de que los síntomas se agraven. En esa línea, EsSalud sostuvo que un liderazgo empático resulta clave para detectar a tiempo situaciones de violencia, acoso o discriminación dentro del centro laboral.
El tema cobra especial relevancia este año, además, porque la OIT dedicó el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo 2026 a la necesidad de garantizar entornos psicosociales saludables, una señal de que la salud mental en el trabajo ya es vista como una prioridad global.










