Compañía Minera Antapaccay entregó 400 sacos de compost, equivalentes a 9 toneladas de abono natural, a los pobladores de la comunidad de Anta Ccollana en la provincia de Espinar. El objetivo central de esta acción es mejorar la estructura de los suelos agrícolas y potenciar la productividad de los cultivos locales mediante el aprovechamiento de insumos orgánicos procesados. Esta entrega se enmarca en una estrategia integral de gestión de residuos, donde los desechos generados en la operación minera se transforman en recursos útiles para la agricultura regional.
¿Cómo funciona el modelo de economía circular en la minería?
La producción de este abono se basa en un esquema de aprovechamiento técnico de residuos orgánicos. Este proceso permite reducir la generación de desechos industriales, generando beneficios ambientales y sociales de manera simultánea para las poblaciones del entorno. Al procesar biológicamente los restos vegetales y alimenticios de la operación, se obtiene un nutriente natural que reemplaza el uso de fertilizantes artificiales.
Aldo Suárez, Superintendente de Medio Ambiente Operaciones de Antapaccay, resaltó que en la empresa se encuentran comprometidos con el cuidado ambiental y la gestión socialmente responsable. El vocero explicó que, en ese marco, la entrega de este abono natural contribuye a promover una agricultura sostenible y a fortalecer las capacidades productivas de la comunidad de Anta Ccollana.
¿Qué beneficios aporta el abono natural a los agricultores?
El compost entregado es un insumo libre de químicos que contribuye a la recuperación de terrenos degradados y al rendimiento de las siembras. Tanto la papa como el forraje para el ganado son los principales rubros que recibirán este nutriente. Además de mejorar la calidad de la tierra, el uso de estos materiales asegura productos finales con mayores estándares sanitarios para el consumo humano.
Efrain Ylachoque, presidente de la comunidad de Anta Ccollana, calificó la donación como un apoyo fundamental para la salud de la población. “Al ser un abono orgánico, los cultivos son más saludables. Usaremos este compost en la siembra de papa y forraje para el ganado. Hoy en día se usan muchos químicos que deterioran la salud, por eso valoramos lo natural y agradecemos este aporte”, manifestó el dirigente comunal.
¿Por qué es importante la transición hacia una agricultura sin químicos?
La preocupación de los agricultores locales radica en el deterioro de los suelos por el uso intensivo de fertilizantes industriales. Si bien estos productos pueden acelerar el crecimiento, también pueden alterar la composición biológica de la tierra a largo plazo. Por el contrario, el compost orgánico provee una solución técnica que mantiene el equilibrio del ecosistema.
“En Antapaccay estamos aprovechando los residuos orgánicos generados para la producción de compost, lo que demuestra nuestro compromiso con la economía circular y la reducción de impactos ambientales”, señaló la empresa respecto a sus políticas de sostenibilidad. Esta metodología de trabajo no únicamente optimiza el uso de recursos, sino que también establece un precedente en la industria sobre cómo mitigar el impacto ambiental de forma productiva.
¿Qué sigue para la gestión ambiental en Espinar?
La distribución de estas 9 toneladas representa un avance en la consolidación de alianzas entre el sector privado y las organizaciones agrarias de la zona. Es más, hasta se prevé que la continuidad de estos programas permita ampliar el área de terreno recuperada en los próximos ciclos de siembra. El fortalecimiento de las capacidades locales y la entrega de herramientas técnicas son pilares de este modelo de desarrollo.










