Hugo Romero convierte la danza en un proyecto global que impulsa identidad y cultura peruana.
Hugo Romero, pentacampeón de marinera, ha convertido una experiencia casual de la infancia en una misión de vida: llevar la danza emblemática del Perú a los escenarios del mundo. Desde Estados Unidos, lidera una propuesta artística que fusiona danza, teatro, música y tecnología, con la que busca fortalecer la identidad cultural peruana a nivel internacional.
Su historia empezó a los 13 años, cuando durante un viaje familiar tuvo su primer encuentro con el tradicional Concurso Nacional de Marinera del Club Libertad. Aquella parada inesperada cambió su vida.
“Quería llegar a la playa, no a un concurso de baile. Pero al verlo quedé impactado y enamorado del baile más hermoso del mundo”, recuerda.
Aunque sus intereses de niño eran otros —entre el skateboard y el taekwondo—, algo en la marinera lo conectó profundamente con su identidad. No sabía aún que ese vínculo marcaría su destino.
Un sueño impulsado por su madre
Romero reconoce que fue su madre quien lo acercó verdaderamente a la danza: buscó la academia, lo acompañó y lo animó a persistir.
“Ella me inculcó el amor al país. Hoy, desde arriba, sé que está orgullosa de lo que estamos haciendo por la marinera”, afirma.
Ese sueño compartido dio origen a “Amor de Marinera”, un espectáculo que combina danza, teatro, narrativas contemporáneas y tecnología. Hugo apostó sus recursos, diseñó guiones, gestionó producción y creó el proyecto desde cero.
Caídas, pandemia y renacimiento
El camino no ha sido fácil. A punto de estrenar una versión renovada del espectáculo, llegó la pandemia. Todo se paralizó y se perdieron grandes inversiones.
“Fue un golpe duro. Pero decidimos volver más fuertes”, señala.
En esa reconstrucción se integraron Juan Carlos Ruiz, reconocido productor sudamericano, y Luisa Fuentes, directora de una escuela de inmersión en California. Ambos se sumaron para llevar esta propuesta a niveles internacionales.
Tecnología para honrar la historia
El montaje incluye incluso un holograma de Arturo “Zambo” Cavero, desarrollado por especialistas peruanos y mexicanos, que permite revivir la presencia del icónico cantor criollo y presentar su legado a nuevas generaciones.
Una misión cultural sin fronteras
Hoy, Hugo Romero difunde la marinera en diversos estados de EE. UU. y países de Europa y Asia, donde cada vez más escuelas y bailarines adoptan esta expresión peruana.
“Es un orgullo ver cómo se enamoran de nuestra danza y entienden nuestras raíces”, destaca.
Entre sus metas, una destaca por su ambición: lograr que la marinera sea reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.
“Por eso elevamos nuestros estándares. Este proyecto es más que baile: es identidad, historia y país.”
Con la mirada puesta en nuevas propuestas y giras internacionales, Hugo reafirma su compromiso:
“Vamos a seguir llevando al Perú en alto. La marinera merece llegar al mundo entero.”










