La creciente sofisticación de los ataques digitales y el impacto financiero que generan en las organizaciones están obligando a las empresas a replantear la forma en la que gestionan su seguridad digital, así lo señaló Iván Goicochea, CEO de Xpartans. La firma advirtió que muchas organizaciones todavía consideran la ciberseguridad como un asunto exclusivamente tecnológico, pese a que actualmente representa un riesgo directo para la continuidad operativa, la reputación corporativa y la confianza de clientes y aliados.
Según datos de la compañía, el costo promedio de una fuga de datos alcanza los USD 1.23 millones en grandes empresas y alrededor de USD 120 mil en pequeñas y medianas compañías. Estas cifras reflejan el impacto económico real que pueden generar los incidentes digitales en el entorno corporativo contemporáneo.
¿Cuáles son los principales mitos sobre ciberseguridad en las empresas?
Persisten percepciones erróneas en el sector empresarial, como creer que solo las entidades financieras son objetivos de ataques o asumir que herramientas básicas como antivirus o respaldos de información garantizan protección suficiente. Aparte de superar estas creencias limitantes, la firma destaca que el escenario actual exige migrar de modelos reactivos hacia estrategias más preventivas y ofensivas de ciberseguridad. Esto incluye la incorporación de prácticas como pruebas de penetración, simulaciones de phishing y el monitoreo constante de vulnerabilidades.
“Muchas empresas siguen creyendo que la ciberseguridad es un tema exclusivamente técnico o algo que puede resolverse únicamente con un antivirus o teniendo información en la nube. Pero hoy hablamos de riesgos que pueden paralizar operaciones, generar pérdidas de cientos de miles de dólares y afectar de manera irreversible la reputación de una organización. La pregunta ya no es si una empresa será atacada, sino qué tan preparada está para responder cuando ocurra”, señaló el especialista.
¿Qué consecuencias operativas y reputacionales genera un ataque digital?
La transformación digital no puede desligarse de la protección de los activos de las organizaciones. Un incidente de secuestro informático o suplantación de identidad posee la capacidad de detener completamente el funcionamiento de una compañía, afectando la relación con sus usuarios durante años.
“Estamos entrando a una etapa donde un ciberataque puede generar más daño que una crisis financiera o un problema operativo tradicional. Hoy, una filtración de datos, un secuestro informático o una suplantación de identidad puede detener completamente una empresa, romper la confianza de sus clientes y afectar su reputación durante años. Hemos visto compañías perder cientos de miles de dólares en cuestión de horas e incluso cerrar operaciones por no haber tomado medidas básicas de protección”, añadió Goicochea.
¿Qué medidas urgentes se recomiendan para mitigar estos riesgos?
Frente a este panorama, se vuelve indispensable fortalecer la cultura interna de ciberseguridad y proteger los sistemas de correo corporativo. Asimismo, resulta prioritario implementar sistemas de monitoreo permanente y desarrollar protocolos más robustos para la validación de operaciones sensibles.
La resiliencia operativa es un pilar fundamental en contextos de creciente exposición digital. Por este motivo, la empresa de ciberseguridad Xpartans, con presencia en Latinoamérica y Europa, enfoca su propuesta en la gestión integral del riesgo cibernético. Su estrategia combina productos especializados, servicios gestionados y esquemas de respuesta ante incidentes para permitir que las organizaciones se anticipen de manera eficiente a las amenazas del entorno tecnológico actual.










