El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y de los servicios digitales ha colocado a los centros de datos entre las infraestructuras con mayor demanda energética a nivel global. Este escenario ha abierto un debate urgente sobre la necesidad de optimizar su consumo eléctrico y reducir su impacto ambiental, en un contexto donde la continuidad operativa resulta clave para empresas y gobiernos.
Los centros de datos ya no funcionan únicamente como soporte tecnológico. Hoy sostienen operaciones críticas, procesamiento de información y servicios que dependen de una disponibilidad permanente. Esta relevancia ha puesto en primer plano la eficiencia energética como uno de los principales retos del sector, especialmente en países donde la demanda digital continúa en expansión.
“Hoy los centros de datos no solo son parte del soporte tecnológico de las empresas, son un componente vital para su desarrollo. Y esa criticidad debe venir acompañada de una visión de sostenibilidad”, explica Pablo Huapaya, Territory Account Manager de Panduit en Perú. Desde su perspectiva, el camino hacia un modelo sostenible debe combinar mejoras inmediatas con una planificación energética de largo plazo.
En el corto plazo, una de las acciones más relevantes se centra en la gestión térmica. La climatización representa uno de los mayores consumos de energía dentro de un centro de datos, por lo que enfriar de manera eficiente se ha convertido en una prioridad. En ese ámbito, se vienen aplicando soluciones basadas en la contención de pasillos fríos y calientes, así como en el bloqueo de aire en gabinetes, con el objetivo de dirigir el enfriamiento solo hacia las áreas donde realmente se requiere y evitar pérdidas energéticas.
A este enfoque se suma el uso de sistemas de monitoreo continuo. “Nuestros sistemas incorporan sensores que permiten medir con precisión la temperatura que ingresa directamente a los equipos dentro de los racks, generando datos que pueden integrarse en plataformas que calculan indicadores como el PUE (Power Usage Effectiveness), fundamentales para evaluar el desempeño energético”, detalla Huapaya. Esta medición constante permite tomar decisiones operativas basadas en datos y ajustar el consumo de forma progresiva.
Sin embargo, la sostenibilidad de los centros de datos no se limita a la eficiencia interna. A mediano y largo plazo, el sector enfrenta el desafío de diversificar su matriz energética. En distintas regiones del mundo ya se observan infraestructuras que combinan la energía convencional con fuentes renovables como paneles solares o parques eólicos, de acuerdo con las condiciones del entorno donde se ubican.
En este escenario, Panduit ha desarrollado soluciones eléctricas orientadas a infraestructuras fotovoltaicas y sistemas expuestos a radiación UV, diseñadas para operar durante largos periodos y adaptarse a entornos exigentes. Estas alternativas buscan acompañar la transición hacia un modelo energético que reduzca la huella ambiental sin comprometer la continuidad del servicio.
En el caso peruano, la mayor concentración de centros de datos se mantiene en Lima, debido a la disponibilidad de energía, conectividad y servicios asociados. No obstante, ya se registran señales de descentralización. Ciudades como Trujillo y Tacna empiezan a albergar infraestructuras de respaldo, apoyadas en la red nacional de fibra óptica, lo que abre nuevas posibilidades para el desarrollo tecnológico en regiones.
“El reto está claro: debemos actuar sobre lo que ya tenemos y prepararnos para lo que viene. La sostenibilidad de los centros de datos empieza por mejorar su eficiencia y continúa con la integración de energías renovables”, concluye Huapaya. La discusión, cada vez más presente en el sector tecnológico, apunta a que el crecimiento digital deberá ir acompañado de decisiones energéticas responsables para sostener su desarrollo en el tiempo.










