La Amazonía peruana continúa enfrentando un proceso significativo de deforestación que compromete su equilibrio ecológico y su capacidad de recuperación. De acuerdo con la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS Perú), el país ha perdido más de 3 millones de hectáreas de bosque, extensión equivalente a once veces el área de Lima Metropolitana. En respuesta a este contexto, se inició la segunda fase del proyecto “Semilla de Vida Reforestadoras”, impulsado por Redinter, filial de Redeia, con el fin de consolidar la restauración de áreas degradadas en la región San Martín.
La presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, llegó al Perú para activar esta nueva etapa, centrada en el seguimiento y monitoreo de cerca de 30,000 semillas nativas encapsuladas sembradas en 37 hectáreas. Este proceso permitirá evaluar el crecimiento, adaptación y supervivencia de las especies forestales, asegurando la continuidad de la reforestación en una zona afectada por la pérdida de cobertura vegetal. El monitoreo también contribuirá a ajustar técnicas y fortalecer la capacidad de recuperación del ecosistema.
La iniciativa liderada por Redinter se desarrolla en alianza con Ciudad Saludable y forma parte de los esfuerzos locales para restaurar la faja marginal del río Mayo, en Moyobamba, un espacio priorizado desde 2020 por su valor ambiental y social. Durante la visita, la delegación recorrió la subestación Belaunde Terry y el área donde se ejecuta la reforestación, junto a aliados como el colectivo ciudadano Moyobamba 500 Años y la Municipalidad Provincial de Moyobamba. El proyecto busca integrar acciones técnicas y participación comunitaria para consolidar la protección del cauce y promover un entorno adecuado para las especies nativas.
Este avance representa un paso importante hacia la resiliencia ecológica de San Martín. “En Redeia, nuestra visión de futuro está intrínsecamente ligada a la sostenibilidad y la protección de nuestro planeta. El proyecto ‘Semilla de Vida Reforestadoras’ es un ejemplo de cómo la colaboración comunitaria puede generar un impacto real y duradero. Esta segunda fase de monitoreo es fundamental para asegurar la recuperación de la biodiversidad de la Amazonía peruana, reafirmando nuestro compromiso con un futuro más verde para todos”, subrayó Corredor.
A su turno, Roberto García, CEO de la compañía, destacó la importancia de la articulación institucional. “Este proyecto demuestra que el trabajo conjunto entre empresa, comunidad y autoridades es esencial para lograr un impacto positivo en la naturaleza. Hoy, nos llena de orgullo ver cómo la reforestación se convierte en una fuente de vida, de oportunidades y de esperanza para las futuras generaciones”, afirmó.
Mauricio Rivas, Country Manager de Redinter en Perú, añadió que la continuidad del proyecto cuenta con el respaldo de su casa matriz. “Con el soporte de nuestra casa matriz, continuaremos trabajando de la mano con Ciudad Saludable, las autoridades locales y las comunidades, fortaleciendo la gobernanza colaborativa y la conciencia ambiental”, indicó.
En esta fase del proyecto, la evaluación de las semillas nativas tendrá un rol central. Los equipos técnicos revisarán su adaptación al suelo, la disponibilidad de nutrientes, la interacción con especies locales y posibles amenazas. La información permitirá mejorar estrategias de restauración forestal y garantizar que cada semilla —considerada un componente esencial del bosque— tenga condiciones adecuadas para prosperar.
Adicionalmente, Redeia y Redinter reiteraron su compromiso con el desarrollo sostenible a través de sus operaciones en el país. La filial opera mediante la Concesionaria Línea de Transmisión CCNCM S.A.C., encargada de la operación y el mantenimiento de la línea de transmisión de 220 kV Carhuaquero – Cajamarca Norte – Caclic – Moyobamba. La empresa ha consolidado un modelo de intervención que combina infraestructura eléctrica con acciones ambientales alineadas a la protección de ecosistemas.
Las actividades desarrolladas también buscan inspirar a otras organizaciones a invertir en iniciativas sostenibles. La recuperación de zonas degradadas depende de procesos continuos y de la participación de actores locales. En San Martín, el trabajo articulado se ha convertido en una herramienta para fortalecer la identidad ambiental y poner en valor los servicios ecosistémicos del territorio.










