La salud infantil en el país enfrenta un escenario complejo: mientras la anemia continúa afectando a una proporción significativa de escolares, el sobrepeso y la obesidad avanzan de forma sostenida. Esta combinación refleja una doble carga nutricional que impacta directamente en el bienestar, la energía diaria y el desempeño académico de los niños.
Entre enero y setiembre de 2025 se evaluó a más de un millón de niños de entre 5 y 11 años. Los resultados muestran que uno de cada cinco presenta anemia, una condición asociada a fatiga constante, dificultades de concentración y menor rendimiento en el colegio. Las cifras más elevadas se concentran en zonas de la Amazonía y la sierra, así como en sectores de Lima.
En paralelo, el exceso de peso se consolida como un problema creciente en la infancia. El 20.5 % de los escolares tiene sobrepeso y el 14 % obesidad. Esta situación no solo afecta la autoestima y la calidad de vida, sino que también incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión a edades cada vez más tempranas.
Otro indicador que mantiene preocupación es la talla baja, que alcanza al 11.7 % de los niños evaluados, principalmente en regiones amazónicas y andinas. Este problema suele estar vinculado a carencias nutricionales prolongadas y condiciones socioeconómicas adversas.
Especialistas advierten que el país atraviesa una transición nutricional acelerada, donde pueden coexistir distintas formas de malnutrición incluso dentro de un mismo hogar. Es decir, un niño puede presentar deficiencias de hierro mientras convive con hábitos alimentarios que favorecen el exceso de peso.
Frente a este panorama, se insiste en la importancia de fortalecer hábitos saludables desde la infancia: promover una alimentación balanceada, reducir el consumo de ultraprocesados, incentivar la actividad física diaria y mantener controles médicos periódicos. El entorno familiar y escolar cumple un rol clave para formar rutinas que acompañen el crecimiento integral de los menores.
El desafío no solo es reducir cifras, sino garantizar que cada niño crezca con energía, concentración y bienestar, pilares fundamentales para su desarrollo presente y futuro.










