Ante el estado de emergencia decretado por el peligro inminente de lluvias intensas, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) ha activado más de 230 Tambos para brindar soporte a las poblaciones rurales más vulnerables. A través del Programa Nacional PAIS, estas plataformas operan en coordinación con Defensa Civil para facilitar atención inmediata y herramientas estratégicas que permitan mitigar los riesgos por desastres naturales. Esta iniciativa busca proteger la vida y salud de las personas en zonas de difícil acceso que puedan verse afectadas por deslizamientos de lodo o piedras.
¿Qué servicios ofrecen los Tambos durante la emergencia climática?
Los centros activados funcionan bajo un modelo de gestión integral que incluye tanto la preparación preventiva como la respuesta operativa. De acuerdo con las directrices del Midis, las acciones principales se centran en:
- Capacitación en respuesta: Se imparten charlas para que los ciudadanos sepan cómo reaccionar ante emergencias que pongan en riesgo su integridad física.
- Almacenes adelantados: Los locales facilitan herramientas críticas como palas, picos, carretillas y botas para labores de limpieza y despeje.
- Distribución de bienes de ayuda: Se dota a la población de recursos estratégicos como carpas, frazadas y kits de abrigo para atender de inmediato a las familias damnificadas.
¿En qué regiones se ha desplegado esta red de ayuda?
La cobertura del Programa Nacional PAIS alcanza zonas rurales en 21 regiones del territorio peruano. Los Tambos operativos se ubican en Amazonas, Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Junín, La Libertad, Lambayeque, Lima, Loreto, Madre de Dios, Moquegua, Pasco, Puno, San Martín, Tacna y Ucayali. Esta distribución geográfica permite una alerta temprana y una permanente coordinación con los gobiernos locales para fortalecer las acciones de seguridad ante eventualidades.
¿Cómo se capacita a la población para una evacuación segura?
Aparte de la entrega de insumos, es fundamental que los residentes identifiquen zonas seguras en la sierra y la selva. Los gestores de los centros instruyen a los ciudadanos para localizar rutas de evacuación que conduzcan a zonas altas, alejadas del cauce de los ríos, quebradas o laderas inestables. Tan importante es contar con el equipamiento físico como poseer el conocimiento necesario para evitar áreas donde podrían ocurrir deslizamientos de tierra.
Actualmente, el Programa Nacional PAIS cuenta con un total de 520 Tambos operativos en zonas rurales dispersas. Si bien la prioridad actual son las lluvias intensas, el trabajo articulado con Defensa Civil también fortalece la respuesta ante otros peligros, tales como incendios forestales, sismos o bajas temperaturas. Es más, la presencia permanente de estos gestores en el campo garantiza que el Estado pueda actuar de manera descentralizada y oportuna ante desastres ocasionados por factores climáticos o humanos.
La activación de estos centros representa un pilar estratégico para la resiliencia comunitaria. Tanto el equipamiento técnico como la formación preventiva aseguran que las familias rurales no enfrenten la crisis de forma aislada. Por un lado, se busca la prevención de daños mayores; por otro, se garantiza una capacidad de recuperación ágil para restablecer la normalidad en las zonas afectadas.










