El Perú se alista para una transformación estructural con la ejecución de 20 megaproyectos de infraestructura en todo el país. Estas iniciativas apuntan a cerrar brechas históricas en transporte, energía, irrigación y conectividad, con una inversión acumulada que supera los 44,000 millones de dólares.
Entre las obras destacan nuevas líneas del Metro de Lima, carreteras estratégicas como la Nueva Carretera Central, ferrocarriles interregionales, puertos de clase mundial como Chancay y aeropuertos de alcance internacional como Chinchero. Estas infraestructuras no solo mejorarán el flujo de personas y mercancías, sino que dinamizarán la actividad económica y generarán decenas de miles de empleos directos e indirectos.
La implementación de estos proyectos requiere altos estándares de ingeniería, modelos de gestión público-privada y acompañamiento técnico especializado. También se prioriza el enfoque territorial y multimodal para lograr un desarrollo equilibrado entre la costa, la sierra y la selva.
Con una mirada a largo plazo, estas inversiones sientan las bases de un país más competitivo, resiliente y conectado. Su avance sostenido será clave para reactivar la inversión no minera, reducir desigualdades regionales y posicionar al Perú como un nodo logístico y productivo en Sudamérica.










