El persistente incendio que afecta a la cuadra cuatro del jirón Cangallo, en el corazón de Lima, sigue fuera de control, según informaron fuentes oficiales del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú. A pesar de los esfuerzos intensivos desde el inicio de la emergencia el pasado lunes, las labores de extinción podrían extenderse hasta el fin de semana debido a diversas complicaciones.
En declaraciones a Andina Al Día, el brigadier mayor Carlos Malpica, director de Formación Académica de los Bomberos Voluntarios del Perú, explicó que la falta de un flujo constante de agua ha complicado la operación. Las unidades de bomberos han debido recurrir a una estrategia de abastecimiento cíclico, llenando una piscina improvisada para luego usar el agua con motobombas. Sin embargo, el recurso se agota rápidamente, lo que ha ralentizado el proceso.
Por si fuera poco, las condiciones de la zona han sido otro obstáculo. Las antiguas viviendas del área, que en su mayoría son de estructura precaria, han contribuido al rápido avance de las llamas. Hasta el momento, se han derrumbado cuatro de las seis edificaciones afectadas, resultado de las altas temperaturas del incendio, que lleva más de 40 horas en curso.
Malpica también mencionó que la acumulación de objetos inflamables, tales como productos de cocina y materiales almacenados sin control, ha aumentado el riesgo de explosiones, lo que ha causado colapsos parciales de varias viviendas. Ante ello, el Cuerpo de Bomberos ha adoptado una estrategia defensiva, protegiendo las zonas críticas y evitando acercamientos peligrosos al epicentro del incendio.
Por otro lado, un factor crucial para mantener la seguridad de los ciudadanos y los rescatistas ha sido la proximidad de instalaciones sensibles, como la Maternidad de Lima, que ha permanecido intacta hasta el momento. Sin embargo, la cercanía del fuego y la constante exposición a gases tóxicos incrementan la incertidumbre en torno al avance de la emergencia.
El director de Formación Académica también hizo un llamado urgente a las autoridades competentes, destacando la necesidad de renovar tanto la infraestructura urbana como los equipos de seguridad de los bomberos. El parque vehicular de la institución se encuentra obsoleto, con unidades que superan los 24 años de uso y que han sufrido importantes fallas, lo que dificulta aún más las tareas de extinción.
A pesar de la gravedad de la situación, no se han reportado víctimas fatales ni graves lesiones. Sin embargo, el riesgo por inhalación de humo y el colapso de estructuras sigue latente, por lo que las labores de rescate continúan siendo de máxima prioridad.
Mientras tanto, los vecinos de la zona han mostrado un espíritu de solidaridad, brindando apoyo a los bomberos con agua, alimentos y otros recursos, lo que ha sido fundamental para mantener la moral alta entre los equipos de rescate.









